Yo estoy a favor del regaloneo, en todas sus expresiones. Regalonear no es solo dar cariño físico, no se trata solo de acariciar a alguien con ternura, es un arte que va mucho más allá.
A mi papá le gustan las notitas, siempre que le escribimos con la Javi algún papelito, mi papá lo guarda religiosamente. Le gusta que tengan fecha, eso es muy importante ¿Cuál es el punto? Como casi siempre me acuesto de las últimas, de vez en cuando le dejo una notita en sus zapatos, en su bolso u otro lugar (es importante que varíen para despertar el espíritu aventurero)… al otro día, lo siento diferente, más contento. Sí, le alegré su mañana, con tan solo un detalle. Lo regaloneé.
Por ahí va la cosa, en descubrir cómo poder regalonear a las personas que queremos, con esos “detalles” que se vuelven gigantes.
Si a Copito le gustan mis galletas de salvado, bueno, de vez en cuando le doy la mitad. Si a la Pauli le gusta Queen ¿Cómo no dedicarle un video? Si a la Kathy le gusta los mensajitos en el muro tanto como a mí ¿Cómo no escribirle seguido? ¡Regaloneo, señores, regaloneo! ¡Factor sorpresa!
Entonces, no sea leso, regalonee y déjese regalonear. Ya verán los cambios que producen.
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