Y siento como si fueran millones y recién hoy cumplimos uno. No me deja de sorprender la rapidez y profundidad con la cual golpea el amor, porque claro, las expectativas bolgerianas basadas en tanto libro y en tanta película siempre existieron ¡Pero de ahí a que fueran reales, eso es otra cosa! Me siento protagonista, protagonista de mi propia historia ¿Cómo conocer el final? ¡Imposible saberlo! Por eso hay que vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir, vivir y disfrutar cada instante, cada segundo, cada paloma, cada lengüita de gato, cada beso, cada record, cada mensaje, cada llamada, cada fotografía, cada metro, susurro, respiro, mirada, caricia, cada broma, cada palabra… Sí, el amor es un misterio.
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