El viernes fue fantástico. Tras años de ingratitud, logramos reunirnos ¿El motivo? El cumpleaños de Cuevitas ¡Muy bueno! Esperemos que el pacto se cumpla ¡Es justo y necesario desde todas las aristas!
La noche del viernes quedó libre, pues Cuevitas se reuniría con su amor y como me sentía muerta de resfriá me fui para mi casa ¡Cero ganas de carretiar, mijito lindo! Puse la alarma para despertar el sábado a las 6:50 AM, me tomé una pastilla para el resfriado y me olvidé del mundo ¡Buenas noches los pastores!
Cuando desperté en la mañana vi todo claro, miré mi celular ¡Y estaba muerto! ¡Por la cresta! grité descontrolada ¡Por la cresta este celular de mierda! Me levanté a la velocidad de la luz, busqué un reloj: 9:30 AM ¡Y debía estar a las 8:30 en Pedrero! Pensé de inmediato como se mofarían de mí ¡Claro! La señorita había mandado un mensaje el día anterior exigiendo puntualidad ¡Y la perla se queda dormida! Lo peor es que mi historia era tan poco convincente.
Me arreglé a una velocidad increíble. Me tragué un yogurt, pesqué mis pilchas y volé. La necesidad me obligó a tomar un colectivo sola (temor superado) en pocos minutos me encontraba en el Mim.
No fueron tan malas las burlas, pues mi escenario cambió. Saco por conclusión que soy una tipa super puntual, pero las veces que he llegado tarde ha sido en grande (he dejado esperando a más de ciento cincuenta personas, he confundido el AM y el PM…y cosas así)
A pesar del alboroto de la mañana, el día resultó increíble. Ver a esos niños felices en el museo no tiene precio. Verlos así, como niños…niños cumpliendo su labor de niños: jugando, riendo, disfrutando. Niños que no piensan en el frío de las noches, que no piensan en qué comer o en cómo defenderse.
La diferencia de optar. Podría haberme quedado resignada en casa, tapada hasta la cabeza, recuperándome de este resfriado y utilizando de forma barata el ¡Por algo pasan las cosas! ¡Por algo me quedé sin batería! Pero no, elegí seguir, elegí arriesgar, elegí lo que quería ¡Lo que mi corazón gritaba! Ahí está la gracia, ahí está la diferencia.
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