Se ha vuelto un imprescindible en este último mes, y al igual que muchos de mis amores seriescos/librescos, esta historia comenzó desde el odio.
Corría el año 2004-2005 y mi alrededor se volvía loco con el doctorcito, sobre todo la Feña. Como compañera y amiga de banco, tenía que aguantar todos sus halagos a la serie, sus comentarios científicos, los casos asombrosos, la cojera de Gregory y un sin fin de detalles. Detestable. En ese tiempo me "cargaba hacer lo que todos hacían", tal vez ese fue el único síntoma de mi adolescencia, así que "rebeldemente" me negué a seguir la moda.
Una noche, madrugando como de costumbre, sintonicé un programa X, el cual me gustó de inmediato. Sí, como bien sospechan, era Dr. House. En medio de la noche, tuve que tragarme todos mis comentarios malvados, y respondiendo al orgullo que me sobrepasaba en ese entonces, me negué a confesar mi admiración.
Hoy la vida me da la oportunidad de ponerme al día. Por fin puedo equilibrar la balanza y reconocer que es una serie tremenda, que estoy encantada con House. Amo su sarcasmo, su inteligencia, su idiotez, sus chistes y su negatividad. Esta serie me reconecta con el lado científico que en algún momento me apasionó. Es un imprescindible porque me ha calmado, me ha dado alegrías y me ha acompañado en las noches de insomnio más nefastas que he tenido.

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