Si hay algo que me gusta mucho son las salidas improvisadas. De esas del verbo bueno. Conversadas, copuchentiadas, bien reídas, algo gritonas, alegres, soñadoras, pero por sobre todo compartidas. De esas en donde siempre se planifican nuevas salidas que pueden o no llegar a buen puerto. Es rico soñar, es rico planificar para luego improvisar. Sí, sin duda lo mejor de estas salidas es que todas son distintas, improvisadas.
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