Y lloro. Lloro por el recuerdo de lo vivido y lo no vivido. Tal vez duelen más las circunstancias que el hecho mismo pero es inevitable recordar. Recuerdo cuando el padre Michelle me dijo: Déjalo todo, vende tu fiesta, haciendo alusión a Marcos 10, 17-22. Y lo hice y no me arrepiento para nada ¿Qué tenía que perder? Nada. Aquel retiro me permitió encontrar la paz que tanto necesitaba.
Sépanlo todos, incluso usted que se siente un intruso en este especio, renuncié en último momento a uno de los acontecimientos más esperados en mi vida estudiantil, sí, renuncié a mi fiesta de graduación ¿Y? Y bueno, para usted tal vez no sea importante pero para mí era el evento que culminaría con una gran etapa. Agregue usted como dato que me crié con las películas de Disney, así que el pack lleva lindo vestido, buen perfume, maquillaje deslumbrante, un lindo peinado y por supuesto la compañía perfecta.
Mis padres se la jugarían (como lo han hecho siempre) para pagar la bendita fiesta, porque el evento no sería en cualquier lugar, no señores, sería en un lujoso hotel de Santiago. Y así lo hicieron ¿El vestido? Cual cenicienta sería regalo de mi madrina de confirmación, el perfume correría por mí cuenta, pues algo que me gusta tener es un frasco lleno de alguna esencia que tenga sintonía con mi PH ¿El maquillaje? Tal ocasión ameritaba una visita especial al centro de estética de Raúl, el único hombre que conozco que sabe cortar el cabello crespo… ¿Qué falta del pack?...Cierto el lindo peinado y la compañía perfecta. Lamentablemente a medida que se acercaba el gran día ambos comenzaron a escasear.
Ahí quedaron los sueños de la foto oficial, del baile lento y apasionado. En algún lugar se escondieron los besos en el cuello, la rica comida y la magia de una noche que pretendía ser perfecta. Vendí y dejé lo que más anhelaba a los dieciocho años y no me arrepiento, pero no por eso no duele.
¿Ahora entiende usted por qué me emociona más de lo normal el cuentito de la graduación? Por eso lloré con High School Musical 3 y por eso lloro al ver el capítulo 20 de la segunda temporada de Glee. Los recuerdos son así, te atrapan, no les importa la fuente que los detone. No les importa si son buenas o malas películas, no les importa el momento, las personas que te rodean… simplemente capturan el momento y aprovechan su minuto.
Ahora ya no lloro, me siento más tranquila. Sé que lo que pasó tuvo su razón de ser. Por favor no quiero pasarlo a llevar como lector, pero quiero que quede claro que el tema de la graduación, si bien es un tema, no es lo más importante que se desprende de estas líneas. Como dije en un principio, duelen más las circunstancias que el hecho mismo.
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