Es increíble pensar cómo diez kilos menos marcan la diferencia, pero ojo, no solo con lo que respecta al peso. La liviandad se siente en el aire, el joteo se siente en el aire, el que te miraba de reojo ahora te mira sin tapujos y no duda en pedirte los datos para acordar una cita. Yo no sé que más me depara este proceso de pérdida, lo único que sé es que estoy ganando en demasía y me estoy dejando "querer" más que nunca.
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