Ahogo

viernes, 8 de marzo de 2013

No debería tener estos pensamientos, pero los tengo. Los detesto. Detesto varias situaciones en este momento. Turbulencias. Me aferro a las películas para distraerme. Pillo Titanic. Verde, necesito verde. Quiero parque, viento y sol. Tengo claro que necesito un plan o moriré asfixiada en la casa producto del aburrimiento. ¡Qué desesperación más grande haber estado en ese barco! ¡Arrogantes y egoístas, se podrían haber salvado muchos más! A Jack lo encuentro la raja. Rose me encanta, además se agradece una Rose bonita porque últimamente mi nombre (sea en el idioma que sea) deja bastante que desear. Aire y nubes. Pasear por el parque. Una lástima, una lástima guardar. A veces, a veces…me gustaría que todo fuera como antes. Menstrualidad. Las personas ahora caen del barco. Es como poder decir ¡Sí, quiero y puedo! Pero no,  no se puede. No es correcto. Si tú saltas yo salto. Correr. Puta, Jack se separó de Rose. Lejos una de mis parejas favoritas del cine, feliz habría interpretado a Rose. Feliz. Ahora se suben a la tabla y como se ha escrito tanto de eso no me referiré. Ahora no tengo frío pero siempre que es intenso pienso…imagínate cuando se hundió el Titanic. Pienso que soy bastante ubicada para pasar este tipo de malos ratos ¿Poca ocurrencia? Jack está blanco. Le dice a Rouse que morirá viejita y en una cama tibia, que ganar ese boleto fue lo mejor que le pasó en la vida. Lindo poh, porque conoció el amor. No llores, no llores. ¿Los cuerpos se pondrán así de falsos al morir en esas condiciones? Siempre los encontré muy falsos, eran muy maniquíes. Murió, murió Jack, luego Rose cumplirá la promesa del blondo y hará lo posible por sobrevivir. Ser Rose y soltar a Jack debe haber sido demasiado difícil. El pito. Mañana no más café, no por el dormir sino por el colon. “El corazón de una mujer es un mar profundo.” Nada más cierto.

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