De la gula, el placer y la guerra

martes, 29 de enero de 2013

Hoy saqué helado como señorita, poco, para que no me pelaran en casa. "Hay hartas cassatas, así que una probadita no más, así me puedo repetir! ...un par de horas después vuelvo al ataque y... ¡NADA, no quedaba NADA!

Así que la guerra está declarada. Ser señorita con el helado en esta casa no funciona. Seguiré con mis gritos de injusticia eternamente, pese a que no debería tomar ningún helado del mundo (ya saben, por los kilos extras) ¿El plan de ataque? ¡Ir por el helado de vainilla! y si se termina compro otro.

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