Hay algo en que la televisión, en sus películas o series, no exagera. Cuando algo aqueja, uno lo ve en todas partes, en todas. Uno puede estar viendo un programa de animales ¡Y puf, algo sale! Prendes la radio y la misma situación. Caminas, respiras, lees un libro ¡Y ahí está! No, no se puede escapar, uno no debe escapar. Anoche, en medio de cálculos, informes, correos, series noventeras en youtube, imágenes reblogeadas en tumblr y bailes al más puro estilo de Grease, el reconocimiento fue mortal. Mortal. Era una cachetada, era mi historia plasmada en una película de mala calidad, de esas livianitas para ver un domingo. Reconocimiento mortal. Casi idéntico. Sí, entre risas y suspiros, sí, un poco yo pero no tanto.
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