
Toda la vida he sido bastante teatreara. Desde pequeña me llamó la atención el hecho de cambiar roles, esa magia de dejar ser alguien para interpretar a otro completamente diferente a uno.
Cuando chica los profes me preguntaban si había tomado clases de teatro ¡Y no, nunca fue!
Yo creo que nací con esto en la sangre. Tal vez la alineación de los planetas y el deseo de destacar y llamar la atención que posee mi signo es responsable. Tal vez el exceso de teleseries mexicanas y venezolanas con las cuales me crié aportaron de sobremanera ¡Qué se yo!
Siempre dije: si no soy profe soy actriz, y quien sabe que terminando de estudiar pedagogía estudie teatro y termine a cargo de ese taller en el colegio. ¡Qué delicia!
Escribo esto porque después de mil años logré tomar teatro en la universidad. Solo espero que sobrepase mis altas expectativas.
¡Mierda, mierda!
1 comentario:
Sé feliz.
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